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Cómo hacer que el trabajo se quede en el trabajo

   

Cómo hacer que el trabajo se quede en el trabajo

¿Dedicas todo tu tiempo a trabajar? ¿Tu cónyuge se queja de que nunca estás en casa? ¿Te preocupan tus finanzas o tus trabajos de pintura actuales a tal punto que no puedes conciliar el sueño?

De ser así, puede que no seas capaz de dejar los asuntos del trabajo en el trabajo. De hecho, no eres el único.

Los estadounidenses se toman menos tiempo de vacaciones, trabajan jornadas más largas y se jubilan más tarde que los trabajadores de cualquier otro país industrializado. Según un informe reciente de la Oficina de Estadísticas Laborales, más de 25 millones de estadounidenses (es decir, más del 20 por ciento de toda la población activa) dicen trabajar, como mínimo, 49 horas por semana. Once millones trabajaban más de 59 horas semanales. Además, la tecnología está borrando el límite que separa la vida laboral de la vida personal. Los teléfonos celulares, los localizadores y las computadoras portátiles nos permiten trabajar cuando sea, donde sea.

“Es muy probable que la adicción al trabajo sea la única que cuenta con la aprobación de toda la sociedad”, advierte Dan G., cofundador de Workaholics Anonymous. “Forma parte de nuestra ética laboral. Uno podría pintar día y noche, pasar todo su tiempo libre afuera, entregando presupuestos, y nadie cuestionaría sus prioridades”.

Nadie, claro está, salvo sus familiares y amigos. “Hay una diferencia entre trabajar mucho y ser un adicto al trabajo”, explica Dan G. “Cuando el trabajo se convierte en el centro de tu vida, a tal punto que dejas a un lado a tu familia, tus amigos y tu propia vida social, allí comienzan los problemas”.

Si sientes que llegaste a ese punto (revisa el inventario de 20 puntos que aparece a continuación), aquí te ofrecemos algunas sugerencias de Workaholics Anonymous para ayudarte a recuperar el equilibrio entre la vida laboral y la personal.

PON PRIORIDADES. Decide qué es lo que más te importa en la vida. Establece prioridades para las tareas que quieras realizar, pero sé flexible para poder adaptarte a las circunstancias cambiantes. Considera las interrupciones y los accidentes como oportunidades para crecer.

REEMPLAZA. No agregues ninguna actividad o tarea nueva sin antes terminar otra que exija la misma cantidad de tiempo y energía.

DESPEJA TU AGENDA. Calcula más tiempo del que creas necesario para realizar una tarea o un viaje. Esto te dejará un margen cómodo para ajustarte a posibles imprevistos.

CONCÉNTRATE. Trata de hacer una sola cosa a la vez.

RELÁJATE. Cuando uno se siente estresado, se aísla de los demás. Procura mantenerte alerta respecto de las personas y situaciones que agregan presión a tu vida. Ponle atención a las señales que te envía tu cuerpo y no te rindas ante presiones externas innecesarias, ni les generes presión a otras personas.

NO SEAS SOBREEXIGENTE CONTIGO MISMO. Trabaja a un ritmo cómodo y descansa antes de cansarte. Si no te “matas trabajando”, no necesitarás tomar medidas serias.

ACEPTA. La impaciencia y el hecho de andar siempre apurado no conducen a nada, salvo a generar más estrés para ti y para los que te rodean. Acepta el resultado de todo lo que emprendas, sin importar cuál sea ni el momento en que se produzca.

PIDE AYUDA. Aprende a reconocer tus debilidades y errores, y a pedir ayuda a los demás cuando lo necesites.

APRENDE A EQUILIBRAR. Equilibra el esfuerzo que dedicas al trabajo con los esfuerzos que aplicas al desarrollo de tus relaciones personales, tu crecimiento espiritual, tu creatividad y tu actitud alegre. En lugar de trabajar sin interrupción, planifica algún tiempo de recreación. Y no permitas que tus actividades de recreación se tornen un proyecto de trabajo.

VIVE EL HOY. Procura vivir cada instante de manera serena, alegre y lleno de gratitud.

¿Cómo puedo saber si soy adicto al trabajo?
• ¿Te entusiasma más el trabajo que tu familia u otras actividades?
• ¿Hay veces en que puedes responder a las exigencias del trabajo y otras en las que no?
• ¿Te llevas el trabajo a la cama? ¿Trabajas durante los fines de semana? ¿O mientras estás de vacaciones?
• ¿El trabajo es la actividad que más te gusta y sobre la que más hablas?
• ¿Trabajas más de 40 horas por semana?
• ¿Conviertes tus hobbies en proyectos para ganar dinero?
• ¿Asumes toda la responsabilidad por el resultados de tus esfuerzos laborales?
• ¿Tus familiares y amigos renunciaron a esperarte a que llegues a tiempo?
• ¿Tomas trabajo extra porque te preocupa que, de lo contrario, no se haga como corresponde?
• ¿Subestimas cuánto tiempo te llevará un proyecto y después tienes que apresurarte para terminarlo?
• ¿Crees que está bien trabajar de sol a sol si amas lo que haces?
• ¿Eres impaciente con las personas que tienen otras prioridades además del trabajo?
• ¿Tienes miedo de que, si no trabajas duro, pierdas tu trabajo o te conviertas en un fracasado?
• ¿Te preocupas constantemente por el futuro, incluso cuando te va muy bien?
• ¿Encaras todo lo que haces de manera enérgica y competitiva, incluso cuando solo buscas recrearte?
• ¿Te enojas cuando las personas te piden otra cosa?
• ¿Tus horas extras afectan a tu familia u otros vínculos personales?
• ¿Piensas en el trabajo mientras manejas, hasta que te duermes o cuando hay otras personas hablando?
• ¿Trabajas o lees durante los descansos para comer?
• ¿Piensas que si tienes más dinero podrás resolver otros problemas en tu vida?

Si respondiste afirmativamente a tres o más de estas preguntas, es probable que seas adicto al trabajo o que estés por convertirte en uno.